The Cavern

 

                        The Cavern 

Una cuestión es evidente: los anglosajones saben sacarle el máximo partido a sus héroes legendarios. Para ellos, nunca pasan de moda y siguen generando noticias, actualidad y como es el caso, rendimiento monetario y turístico.

No seré yo quien niegue las bondades de una ciudad como Liverpool con su puerto, sus barrios diferenciados e incluso su tradición futbolística con el Liverpool y el Everton generando rivalidad vecinal. No es una ciudad fea para visitar, por supuesto que no. 

Pero si hacemos una encuesta sobre los motivos que llevan a un turista a llegar a Liverpool, una gran mayoría se declarará beatlemaníaco de corazón. Y toda la ciudad está muy inteligentemente enfocada a ello. Nada más llegar al aeropuerto John Lennon te recibe un submarino amarillo enorme , todo muy esclarecedor acerca de lo que te vas a encontrar. 

A partir de ahí, puedes contratar un tour extraordinario de visitas por las casas de los 4 beatles, el Casbah y todos aquellos lugares que conforman las raíces de tu fascinación. 

Y por supuesto, acabas siempre en Matthew Street, la calle donde estaba y está The Cavern, el lugar elegido por los beatlemanìacos para ser La Meca de su idolatría. 

Cierto es que el antiguo y original Cavern estaba situado a escasos metros del actual pero el peso de la leyenda hace que casi ni repares en ello. El Cavern es un lugar mágico desde que enfilas sus escarpadas escaleras descendentes de caracol hasta que llegas a una sala decorada con grandes recuerdos no sólo de Los Beatles sino también de grupos contemporáneos suyos tales como The Hollies, Gerry and the Pacemarkers o Rory Storm and the Hurricans, por poner unos pocos ejemplos. 

Entrar en la caverna es algo místico porque sabes que los Beatles tocaron allí hasta en 292 ocasiones antes de saltar al estrellato. Y sobre todas las cosas, es un lugar que comienza a programar conciertos a las 11 del mediodía y llega hasta altas horas de la madrugada con una selección de músicos que es imposible que te deje indiferente. 

En definitiva, estamos ante un lugar para entrar y pasearse entre reliquias del mejor pop mientras tú simplemente disfrutas de buena música. Estoy convencido de que sería perfectamente capaz de ir a Liverpool una semana entera y dedicarme en pura exclusiva a escuchar grupos y beber cerveza acodado en la barra. He dicho una semana pero podría ser un mes, seis meses o un año. 

No se me ocurre plan mejor y creo que sería capaz de ir a Liverpool, coger un taxi en el aeropuerto que me llevara al Cavern y estarme así un largo periodo de tiempo. Sólo saldría de allí para comer los temibles fish and chips y dormir en un hostalucho cercano. Y después de un tiempo de esa guisa , coger otro taxi y volver a la realidad cotidiana. No se me ocurren mejores vacaciones que pasarlas en el Cavern. 

Cavern, música beatle y pintas de cerveza, el paraíso hecho realidad.  Sólo faltaría que se presentase allí Paul para uno de sus conciertos sorpresa. ¿Quién se viene ?

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